
Hace poco más de una década que en Brasil asistimos al desembarco de dos grandes grupos de españoles deseosos de iniciar sus actividades empresariales en este inmenso y desconocido gigante latino-americano. Desde 1998, la constante entrada en Brasil de flujos de inversiones extranjeras directas (IED) procedentes de España ha colocado a este país en una posición relevante dentro del ranking de participación en el IED brasileño. Asimismo, esta reciente contribución ha tenido su reflejo, además de en varios sectores empresariales, en el ámbito político, cultural, educativo, gastronómico, de intercambio y cooperación. Sin duda está siendo un periodo fructífero y de mucho interés recíproco. Muchos millones en flujos de inversiones están llegando a Brasil y esto es muy positivo. Sin embargo, si ponemos nuestro foco de atención en el contexto del intercambio de información, conocimiento mutuo y flujo de relaciones interpersonales, todavía quedan muchas cosas por construir. En este mismo contexto es donde nace la Revista Brasil España donde desempeño el cargo de editora-jefe. Esta publicación fue creada con el objetivo de contribuir y fomentar la comunicación hispano-brasileña de forma dirigida y con difusión en ambos lados del Atlántico. Por esta razón, no podría estar más contenta con el estreno de esta nueva colaboración. Nuestra participación en el blog de Signium International Iberia significa que estamos haciendo bien nuestro trabajo y que cada vez la relación entre ambos países es más estrecha.
Por otro lado, me gustaría aportar algunos comentarios sobre las elecciones de 2010 en Brasil. Éstas transcurrieron de forma tranquila y ordenada; y su resultado, la victoria fue para Dilma Rousseff, no ha sido sino una evidencia más del deseo popular por continuar con la administración del presidente Lula (al final de su mandato éste contaba con más del 80% de popularidad según diversas fuentes). A tenor del resultado obtenido, dos son los hechos que merecen ser destacados. El primero de ellos es la realización de una segunda vuelta en la votación debido a que la presidenta electa no obtuvo la mayoría absoluta en ese momento. Una prueba más de la madurez de la democracia brasileña y del proceso político-electoral: si fuera cierto que toda la sociedad brasileña es “idiota” ello hubiera quedado reflejado en estas elecciones, y no ha ocurrido así. Nuestra sociedad se ha mostrado dividida, lo cual desvela que estamos ante una población plural donde no es tan simple ganar unas elecciones cómo algunos creían. En cualquier caso, a partir del año próximo, todos podrán valorar por sí mismos los logros y el rumbo seguido por la administración de la primera presidenta de la historia de Brasil.El segundo de los hechos que me gustaría subrayar es el surgimiento de la llamada “fuerza verde” liderada por Marina Silva. Esta candidata a la presidencia por el Partido Verde obtuvo un respaldo popular en estas elecciones nunca registrado en otras. Ello se debió en parte al descontento de algunos núcleos de población con los partidos más tradicionales y también a la demanda de una política más idealista y consciente por parte del electorado más joven. En estas elecciones hemos asistido al nacimiento de una corriente generalizada que se preocupa por cuestiones importantes para el futuro de nuestro país, aspectos que tienen que ver con el medio ambiente y el desarrollo sostenible.
En cualquier caso, el resultado de estas elecciones -aunque esperado en cierto modo-, nos ha permitido vislumbrar qué le deparará a Brasil en el futuro. Hemos sabido que la agenda del nuevo gobierno estará marcada por cuestiones económicas y de inversiones; también hemos podido imaginar cuál será el posicionamiento de nuestro país en el escenario internacional; y por último hemos tenido conocimiento de eventos venideros ya planificados como la Copa de 2014 o las Olimpiadas.
Ante un escenario como el que hemos descrito, muchas son las oportunidades de negocio que se abren para las empresas españolas y que éstas no deberían dejar pasar. Nuestro deseo predecible para el futuro pasa porque esta tendencia creciente en las relaciones entre Brasil y España -que nació con el gobierno FHC y se intensificó en los dos mandatos del gobierno de Lula-, se reafirme ahora con la llegada de esta nueva ola de empresas españolas interesadas en formar parte del despegue y crecimiento de la economía brasileña. Vivimos un momento muy especial y positivo en las relaciones hispano-brasileñas. Las condiciones son inmejorables y el entorno también es favorable: únicamente resta que los hechos acontezcan.
Lylian Loureiro de Lima
Editora Jefe de la Revista Brasil-España